26 mayo 2016

La Confesión, John Grisham

  • Título: La Confesión
  • Título original: The Confession
  • Autor: John Grisham
  • Editorial: DeBolsillo
  • Edición: 2013
  • Encuadernación: Tapa blanda
  • Idioma: Español
  • Páginas: 512
  • ISBN: 9788490324349
  • Precio: 9,95 €

Un hombre inocente va a ser ejecutado. Solo un hombre culpable puede salvarlo.

En 1998, en una pequeña ciudad de Texas, Travis Boyette raptó, violó y estranguló a una de las chicas más guapas y populares del instituto. Luego enterró el cadáver y esperó. Observó impasible mientras la policía detenía a Donté Drumm, estrella del equipo local de fútbol, quien fue acusado, declarado culpable y condenado a muerte.

Han transcurrido nueve años desde aquello y solo faltan cuatro días para la ejecución de Donté. En Kansas, a más de seiscientos kilómetros de la cárcel, Travis decide hacer lo correcto por una vez en su vida.

Pero ¿será capaz un hombre culpable de convencer a los abogados, los jueces y los políticos de que están a punto de ejecutar a un hombre inocente?


John Grisham no es un autor cualquiera, sino uno de éxito aplastante. Con libros a sus espaldas como el Informe Pelícano, que aunque es una lectura que tengo pendiente no seré la única que reconozca el nombre de la película que protagonizaron en 1993 Julia Roberts y Denzel Washington. Eso por decir la primera que se me ha venido a la mente porque así podríamos seguir hasta con 12 adaptaciones más (gracias FilmAffinity), incluída una serie de televisión canadiense.

Primero que todo voy a disculparme porque estoy segura de que se me van a escapar pequeños spoilers pero aunque podría revisar le reseña y hacer una criba no voy a hacerlo. Considero que si lo hiciera no le haría justicia al libro y me limitaría a dar vagas recomendaciones que no terminarían de convencer a nadie, incluida a mí misma.

Lo primero que llamó mi atención era el aspecto novedoso de un culpable intentando probar la inocencia de quien está pagando por su crimen. No fue hasta que empecé a leerlo que me di cuenta de que eso era sólo la punta del iceberg. A través de esta obra John Grisham hace una profunda crítica del sistema judicial norteamericano. Creo que después de terminarlo no habrá quien no cierre el libro con la clara sensación de que ese sistema judicial está podrido. A lo largo del libro hubo muchas preguntas que no podía evitar hacerme una y otra vez y que uno de los personajes pone en palabras de forma muy acertada.
¿Cómo se puede condenar a alguien por un asesinato sin que haya ningún cadáver? ¿Cómo se puede dar crédito a una confesión que está clarísimo que la policía consiguió a la fuerza? ¿Por qué dejan declarar a los chivatos de la cárcel a cambio de rebajarles la condena? ¿Cómo es posible que a un acusado negro le toque un jurado formado solo por blancos? ¿Cómo puede ser tan ciego un tribunal? ¿Dónde están los tribunales de apelación?
También se nos abren interrogantes que han preocupado a muchos desde siempre. ¿Hasta cuando el sistema funciona? ¿Cuánto de reinserción hay realmente? ¿Funciona el sistema, sólo agrava el problema o es simplemente una solución transitoria hasta que salgan, reincidan y vuelvan dentro si hay suerte con una condena mayor que sólo retrase su salida? Nuevamente un diálogo entre dos personajes plantea en cierta forma esa cuestión a la que no preveo que haya una solución para todos los casos. Habrá a quien el sistema termine de destruirlo, habrá a quien le ayude a llevar una vida dónde deje de hacer daño a los demás y a sí mismo porque hay tantos casos diferentes como personas hay en el mundo. Lo que sí está claro es que el sistema debe funcionar. Cuanto más podrido esté más monstruos creará y menos de ellos encauzaran su vida.
- El sistema de justicia para menores sólo es caldo de cultivo de delicuentes profesionales. La sociedad quiere encerrarnos para siempre, pero es demasiado estúpida para darse cuenta de que algún día acabaremos saliendo; y cuando salimos no es nada bonito. Me gusta pensar que a los trece años, cuando entré, no era un caso perdido. Ahora bien, deje pasar otros dos años llenos de violencia, odio, palizas y abusos, y a los quince, cuando salga, la sociedad tendrá un problema. Yo no nací así. No me convertí en un hombre con muchos problemas por mi ADN, sino por las exigencias de la sociedad.
- ¿Y el otro cincuenta por ciento? La mitad de los presos que salen en libertad condicional no vuelven a meterse en líos, ni vuelven a ser detenidos.
Otra prueba de lo podrido que está el sistema estadounidense es que, como nos cuenta el autor, la justicia es administrada por jueces y fiscales electos más preocupados por conseguir votos y ganar su reelección que en hacer su trabajo como se debe. Es cierto que, como nos dijeron en una clase en la universidad, no hay que confundir hacer cumplir la ley con la justicia. A veces, se debe hacer cumplir la ley a sabiendas de que el resultado no es todo lo justo que se debería, pero también es cierto que hay mecanismos que al menos intentan que se adapten al concepto de justicia lo más posible.

John Grisham también crítica duramente la pena de muerte.
¿Quién nos da derecho a matar, exactamente? Si está mal matar, ¿por qué lo tenemos permitido?
Ciertamente como persona objetiva no me veo capaz de pronunicarme a favor de la pena de muerte. Subjetivamente, si a alguien a quien amo le hubiera sucedido lo que le pasó a Nicole querría la cabeza del culpable en una pica. Pero la cosa de la justicia es que es, o debe ser, objetiva. Travis Boyette cometió actos horribles y sin embargo, cuando leí lo que pasó, lo que le hizo convertirse en un monstruo como ese no podía evitar dejar de preguntarme que, como bien dice él mismo, un monstruo no nace, se hace. Al menos eso quiero pensar porque la alternativa de que alguien nazca naturalmente malo no casa muy bien con la teoria del libre albedrío. Entonces, dejando de lado los sentimientos y mirando las cosas fría y objetivamente, ¿se merece alguien ser sacrificado? ¿Habría que llegar al principio de todo para determinar hasta qué punto es culpable y hasta qué punto está condicionada su actuación antes de imponer un castigo como ese?

Pero esas no son las únicas críticas de John Grisham. Además critica otros aspectos de la sociedad norteamericana como es el racismo y la segregación entre blancos y negros presente incluso hoy en día. A veces, incluso buscada por ellos mismos. También hace incapié en el exceso de armas de fuego al hacer alusión de que incluso predicadores, diáconos y catequistas están dispuestos a defender sus iglesias con ellas. Creo que no soy la única a la que no se le escapa la incongruencia de ese hecho. Hombres dedicados a dar a conocer la palabra de Dios, a predicar el amor al prójimo y el poner la otra mejilla se pasean armados dispuestos a pegarles un tiro a ese mismo prójimo para salvar la casa de ese mismo Dios del que predican. Viviendo como vivo en Europa donde las armas están prohibidas (salvo casos excepcionales y con su debido permiso) y no habiendo visto ninguna real nada más que en la televisión o en imágenes es algo que me choca bastante. Creo que los países europeos son un claro ejemplo de que para mantener la seguridad no es necesario que la población guarde armas de fuego bajo la almohada.

Por último, quiero terminar esta reseña con una última reflexión de manos del autor:
Contraatacar es algo natural en el ser humano, pero el segundo golpe lleva al tercero, y al cuarto.
Sin embargo, a pesar de lo bien que suena la teoría me declaro culpable de no poder evitar contraatacar en determinadas circunstancias. Lo siento, sinceramente hay gente que se merece pagar y a veces la justicia divina, el karma o como se quiera llamarlo, no actúa lo bastante rápido. A veces incluso dudo que actúe en algún momento.

Soy consciente de que más que una reseña parece una reflexión pero eso mismo es lo que me ha provocado este libro. No sólo he disfrutado su lectura sino que me ha hecho pensar y ¿hay algo más maravilloso que eso? ¿Se le puede pedir algo más a un libro? Sí, que esté bien escrito y que su historia sea buena pero este cumple a la perfección esos requisitos.

Este libro fue una lectura conjunta de un miniclub de lectura en uno de los grupos de Goodreads en los que participo. Recientemente Sandra, una de las chicas que me acompañó en esta lectura, y que ahora me está acompañando en otra y estoy segura de que no será la última vez viendo que coincidimos bastante en gustos, acaba de publicar su reseña así que la dejo por aquí por si os interesa leerla. No fui la única a la que le gustó, como comprobaréis, y explica muy bien los puntos fuertes, y diría que débiles pero es que no tiene, del libro.

Valoración:

5/5

5 comentarios:

  1. Hola Ana María! Me ha gustado mucho tu reseña, aunque como dices más que una reseña es una reflexión pero creo que es casi imposible hacer una reseña de este libro sin reflexionar algo. A mi me ha gustado mucho y si es cierto que algún "spoiler" hay pero no creo que afecte al libro, más que un libro que te cuente una historia es un libro que te enseña y te muestra lo mal que están algunos sistemas judiciales por lo que creo que aunque te sepas la historia entera el libro lo vas a disfrutar igual.
    Comparto tu opinión en todo, punto por punto y creo que es un libro muy bueno porque sabe como criticar a la perfección diversos aspectos de EEUU. De hecho la sensación con la que acabe al finalizar el libro fue que se me hace difícil seguir considerándolo un país desarrollado, al menos alguno de sus Estados.

    No entiendo el sistema judicial de Texas, es más, se me hace difícil hasta llamarlo sistema judicial porque lo que ahí montaron fue un teatro en el cual el único objetivo era que alguien cargará con las culpas, demostrar ejecutándolo lo duros que son los texanos y sus autoridades y ganar las siguientes elecciones. Esto se ve clarisimamente en el momento en el cual se debaten si suspender o no la ejecución unos dias porque fue vergonzoso.
    Tampoco entiendo que sigan manteniendo un sistema en el que los jueces y fiscales son elegidos porque luego pasan cosas como estas.
    Lo de las armas tampoco lo entiendo, me parece genial el argumento que dan los estadounidenses de que no confian en el Estado y prefieren defenderse ellos, pero después de ver que todo el mundo tiene armas, que te regalan armas hasta por abrirte una cuenta en el banco y la cantidad de desgracias que vemos cada poco porque a un loco se le cruzó un cable y se puso a pegar tiros en un colegio, una universidad o una sala de cine, igual deberían de plantearse su confianza en el Estado y empezar a desconfiar del resto de personas que llevan un arma y que no sabes el estado mental en el que están. Esto sin olvidar algunos casos en los que niños pequeños por error acaban matando a alguien al "jugar" con el arma de sus padres.
    El debate sobre la pena de muerte dsria para largo pero yo me quedo con la reflexión de Keith (creo que se escribía así) : si matar esta mal y lo castigamos, por que nosotros si podemos matar?. A mi me parece un sin sentido castigar la muerte con más muerte por mucho que el último sea el Estado el que la ejecute.
    Y sobre la reinserción ... Pufff ... Daría para un debate de muchas horas pero creo que Travis lo plantea muy bien ... Tenemos un problema muy serio no ya porque las cárceles no logren su fin que es resocializar si no porque muchas veces lo que hacen es transformar a la gente que entra un poco desviada de la conducta adecuada, en un auténtico criminal. Como escuche muchas veces: la cárcel es el colegio de los criminales. Sólo esa frase ya debería hacernos reflexionar bafante.
    Y en fin me dejo de enrollar más porque vas a acabar teniendo un comentario más largo que tu reseña jajajaj
    La mía la publicaré el lunes que para hoy ya tenia otra aunque no creo que me salgo mejor que a ti.
    Y ya comento luego por el grupo de goodreads que todavía no leí tu spoiler y además hay varias cosas que quiero hablar que me dejaron parisifusa jajaja.
    Enhorabuena por la entrada! Y perdón por el pedazo comentario jajaja
    Un beso :)

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  2. Ahh y se me olvidaba! Si, después de todo el rollo todavía se me olvidaron cosas!
    La imagen de curas y feligreses con armas es muy coherente jajaja al igual que lo de defender y clamar por la ejecución ... Es como si defendiesen sus creencias y sus mandamientos a ratos.
    Y estoy de acuerdo contigo en que yo si fuese la madre de Nicole seguramente lo hubiese querido matar, pero por eso la justicia debe de ser ciega, porque es el único modo de que sea justa o al menos se acerque al concepto de justicia.
    Y ya me callo jajaja este libro da para muchas reflexiones y debates ...
    Enhorabuena otra vez por la entrada!
    Un besooo :)

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    1. Me encantó tu comentario aunque sea largo. La verdad es que no me hubiera importado aunque me hubieras contado medio Quijote. No tengo nada más que añadir a lo que tu dices porque lo dejas bastante claro. Ya tenía asumido antes de leer este libro que EEUU no es exactamente el país que elgiría para vivir si tuviera que dejar España (que esperemos que no). Sí lo visitaría pero es que a mi me encanta viajar e iría a casi cualquier lado! jajaja
      Por cierto, sigo esperando tu reseña! Entro de vez en cuando a ver si ya la has escrito jajaja También tengo pendiente leer un par de entradas tuyas que me han interesado pero he estado tan liada que no he tenido tiempo ni de actualizar mi blog o responder a los comentarios. De hecho, el tuyo lo leí cuando lo publicaste y no pude encontrar ni el tiempo para responderte.
      En fin, a ver si el que estamos leyendo ahora nos termina gustando tanto como este o al menos nos hace reflexionar de la misma manera. Por ahora va por buen camino pero ya veremos...
      Un besito!^^

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  3. Hoooola Ana María!

    Acabo de aterrizar aquí por Sandra, y como a mi Grisham es un autor que me encanta (mucho, bastante, tirando a mogollón mazo molón) pues nada, a leer se ha dicho. A lo que voy, estoy acostumbrada a leer este señor porqué es de los pocos que escriben buenos thrillers legislativos sin despeinarse y que además de ser críticos con la justicia, te mantienen en vilo hasta el final. Este libro en concreto no lo he leído, pero fijo que caerá pronto porqué es imposible desengancharse de esa forma de narrar tan adictiva en la que todo pasa por alguna razón y siempre (pero siempre) te acaba sorprendiendo. A parte, pone a todo el sistema marcando el paso, lo mal hecho que está y lo mal coordinado, y te da para reflexionar, que no es moco de pavo con la tremenda mierda en forma de fanfictions que a las editoriales les ha dado por publicar últimamente. Tienes razón en decir que el sistema judicial está prohibido, al igual que el periodístico o el económico (hay mucho truño por ahí y dentro huele muy mal). A veces no tenemos en cuenta que el sistema falla y la sociedad también. La sociedad es algo estéril, que va hacia abajo y sin frenos, y que pretende que todos los individuos se adapten a lo establecido por igual. A mi personalmente, algo que no soporto de EEUU es que la peña pueda ir por ahí con armas de fuego sin siquiera licencia. Porqué como te encuentres a alguien mal de la azotea y se ponga ahí a pegar tiros y te pille en medio...aquí necesitamos permiso de armas. Y eso está bien, se aseguran que no pasen las matanzas que pasan allí. Y tú lo has dicho perfectamente bien, no es necesario llevar armas de fuego para que una sociedad sea segura. También estoy contigo en que hay gente que debería pagar por lo que hace, aunque eso de que 'a todo cerdo le llega su San Martín' no se cumpla a su debido tiempo.

    Un besoteee!!! ♥

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    1. No me extraña que te guste tanto este autor, a mí me ha ganado y si sus otros libros son tan buenos desde luego no me va a perder.
      Y no me hables de fanfictions que me hecho a temblar, todavía no me he termiado de recuperar de After. Madre de Dios, no sé que le entró a Planeta para publicar eso y aún tengo pendiente Besos entre líneas porque después de ver la polémica que ha suscitado quiero juzgar por mí misma pero no me atrevo por "la experiencia After".
      Siempre me ha precido que EEUU es un país de grandes contradicciones. Los párracos y religiosos difunden el amor al prójimo pero no censuran el uso de armas e incluso las usan ellos mismos, se consideranun país de oportunidades y de igualdad pero luego es donde más racismo hay, adoran su bandera, sus tradiciones y sus simbolos con un fervor que raya en el fanatismo pero renuncian a sus raíces y no aceptan su historia, se consideran "verdaderos americanos" cuando a los verdaderos americanos los tienen en reservas y no son bien vistos socialmente porque seamos claros, ¿esos rubitos de ojos azules? Esos tienen de ascendencia americana lo que yo, son descendientes de colonizadores, es decir, ingleses, portugueses e incluso españoles. Lo dicho, ¿lo visitaría? sí, ¿viviría allí?, no si puedo elegir.
      Me ha encantado verte por aquí, nos leemos!
      Un besito! ^^

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